Tigre premium
El fondo oscuro no esconde el trabajo: obliga a cada hilo a justificar su lugar.
Obra
No organizamos la obra por categoría de venta. La mostramos en el orden en que fue pensada: una galería secuencial, no una vitrina.
El fondo oscuro no esconde el trabajo: obliga a cada hilo a justificar su lugar.
Una pieza pensada para el pedestal, no para la pared: el bordado como objeto, no solo como imagen.
Visión del coleccionista: la obra completa, expuesta en su contexto de galería.
Visión del artista: cada hilo metálico sigue una dirección decidida antes de la primera puntada, no después.
Un paisaje entero reducido a la escala de un bastidor, sin perder su sensación de profundidad.
De cerca, el bosque deja de ser paisaje y se vuelve estructura: capas de hilo superpuestas, una sobre otra.
Sin contraste de color, la pieza depende por completo de la textura y el relieve para sostenerse.
El alfabeto como materia prima: cada letra, una decisión de estructura antes que de estilo.
De cerca, una letra bordada revela cuántas decisiones separadas hacen falta para que un trazo se vea simple.
Una pieza que ha dialogado con espacios museográficos, incluido el Museo del Oro — prueba de que el bordado puede sostener una conversación institucional.
La escala más pequeña del estudio: precisión absoluta, sin margen para corregir sobre la marcha.
Una pieza para llevar puesta, pensada con la misma exigencia que una instalación de gran formato.
Cierra la secuencia como empezó: una forma pequeña, tratada con la misma seriedad que las piezas más grandes.
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